lunes, 14 de julio de 2014

Importancia y Beneficios de la ganaderia extensiva - 1



La Declaración de La Cumbre de la Tierra, conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en 1992 en Río de Janeiro, realizó una mención expresa al papel desempeñado por la ganadería extensiva en aspectos como la conservación de la diversidad de razas rústicas (Principio 14.65) y la gestión del entorno mediante conocimientos y prácticas tradicionales en la explotación del medio natural (Principio 22). La Comunidad Europea ya considera prioritarias las explotaciones extensivas, tal y como se desprende de la Política Agraria Europea recogida en la Agenda 2000. Recordemos el desarrollo de programas europeos como Pastormed, destinado a valorizar los oficios vinculados a la ganadería y hacer hincapié en la importancia de su papel para la supervivencia, el mantenimiento y el equilibrio de las zonas montañosas y rurales. El Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España reconoce por su parte los beneficios que proporciona el pastoreo, siempre y cuando se ajuste a la capacidad de soporte del ecosistema, estimando que:
Estimula la producción (“paradoja pastoral”).
Mejora la biodiversidad con un pastoreo moderado.
Contribuye a la prevención de incendios forestales.
Mantiene la cubierta vegetal.
Favorece la conservación de hábitats despejados, refugio de fauna silvestre.
Revaloriza los montes.

jueves, 3 de julio de 2014

Importancia y Beneficio de la ganadería extensiva - 2



Las aportaciones principales de la actividad, éstas podrían resumirse en:

-        La ganadería extensiva genera productos alimenticios de gran calidad (jamón de cerdo ibérico, quesos diversos, embutidos, carnes de calidad, etc.).

-        Permite aprovechar y mantener ecosistemas de enorme valor ecológico y ambiental como pueden ser las dehesas y los pastos de montaña.

-        Aprovecha enormes superficies como son los barbechos, rastrojos, pastizales de montaña y eriales a pasto, extendidos por amplias regiones de la Península Ibérica, y a las que difícilmente podría sacárseles mayor provecho.

-        En áreas sujetas a climas áridos o semiáridos, el ovino mediante prácticas tradicionales (pastoreo, redileo, majadeo) contribuye de manera eficaz a incrementar la materia orgánica y a conservar la cubierta vegetal de los suelos más pobres.

-        La ganadería extensiva contribuye a amortiguar el cambio climático.

-        El ramoneo del ganado, especialmente del ovino y el caprino, constituye un arma eficaz para el control de la proliferación arbustiva y la prevención de incendios.

-        La ganadería extensiva contribuye, asimismo, a fijar población y mantener el tejido social en amplias regiones que, por la naturaleza difícil del medio, carecen de otra alternativa productiva posible.

-        De su actividad derivan directa o indirectamente otros sectores económicos locales: industrias de transformación de alimentos, artesanía, turismo y hostelería, que dependen, además de los productos generados directamente, del mantenimiento de los paisajes y ecosistemas que potencia la ganadería extensiva.

-        De su actividad deriva el mantenimiento de numerosos paisajes muy valorados y ecosistemas cuya biodiversidad depende netamente del pastoreo.

-        Constituyen la única actividad viable y productiva capaz de sostener la importante diversidad de razas de ganado que aún se conservan en el sur de Europa.

-        Es una de las pocas actividades económicas productivas humanas que resulta verdaderamente sostenible.

-        Es la forma de manejar el ganado más ética, al permitir a los animales gozar de una situación de semi-libertad al aire libre, respetando el ritmo de crecimiento y las condiciones de vida propias de cada especie.

-        Posee un enorme valor etnográfico.

-        Se adapta mejor que otros sistemas de explotación ganadera a las directrices europeas del agua.

-        Es un manejo muy adecuado a la recepción de recursos derivados de los beneficios ambientales que genera.

lunes, 23 de junio de 2014

Pastores, trashumancia y Pirineos y 7


Los fuertes y drásticos cambios sufridos y vividos en e! Pirineo, en todas las áreas de montaña, como pueden ser los cambios de un tipo de ganadería a otro, los distintos y completamente opuestos sistemas de trabajo, así como los diferentes modos de comportamiento social y económico, sin olvidar el gran espectro de la despoblación que ha asolado a un buen número de lugares y pueblos altoaragoneses, han conllevado la práctica pérdida y olvido de estas formas de ser y de vivir en un medio, en la montaña concretamente, habituales hasta hace escasamente medio siglo y en la actualidad sólo contempladas con un resto arqueológico, como unos simples trazos escritos y unas bellas imágenes emulsionadas de una realidad no muy lejana, de unos hechos realizados por el hombre en sus diversos medios y en sus variadas culturas. No obstante, y por el propio devenir del ser humano, hay que abrigar la esperanza en la llegada de ese día, no muy lejano, a ser posible,  en que renazcan las montañas, ya que "será el momento en que el montañés podrá permitirse el lujo de asumir y autopotenciar su historia cultural bajo e! signo del progreso.  Entonces los pastores serán recordados, como serán recordados todos aquellos que, de un modo u otro, hicieron posible la vida en estas montañas, de todos aquellos que hicieron transcurrir su devenir diario conforme a lo que la tradición y su mayores les habían ido enseñando desde su infancia.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Pastores, trashumancia y Pirineos - 6


Foto: Salamanca (Santiago Bayon Vera)

Fase que terminaba hacia mediados de mayo, cuando se retornaba hacia los lugares de origen, cuando se regresaba hacia las montañas que desde pequeño se habían visto, vivido y recorrido, concluyendo con esta vuelta el ciclo completo pastoril e iniciando, por ende, uno nuevo que conllevaría la repetición de todas las peculiaridades descritas, que revitalizaría la vida en medio de la montaña por medio de la actividad ganadera y pastoril, que , en definitiva,  posibilitaría la continuación de esa vida  en un entorno hostil y duro, al que estaban perfectamente acostumbrados y del que no sabían desprenderse.
Todo un mundo, toda una forma de vivir que se ha ido perdiendo de forma vertiginosa y acelerada, debido principalmente a los grandes cambios que de todo tipo se han vivido en los últimos treinta o cuarenta años. Una cultura, con sus manifestaciones y elementos cotidianos, que paulatinamente se nos ha escapado de la mano, ya que no ha podido soportar ni arrostrar la caída sociodemográfica y ganadera del Pirineo, derivándose de ello el que se haya dado al traste con este eslabón de! ciclo pastoril.  Caída acelerada en lo que nos atañe por e! constante carácter marginal de lo pastoril, aun en las comunidades más ricas, donde el pastor siguió sumido hasta la aparición de la industrialización en un arcaísmo inamovible, basado por otra parte en la fuerte jerarquización de la institución de la casa.
De este modo, la vida pastoril y su hacedor, el pastor, ha ido poco a poco diluyéndose, desapareciendo sistemáticamente cada uno de los aspectos que la configuraban, conllevando lo anterior la práctica imposibilidad de volver, a ver alguna de las manifestaciones del ciclo pastoril.   Postreros coletazos de una actividad y de unas culturas, a cuyo desarrollo se le concedía especial y vital importancia, pues en torno a ella giraba el devenir diario y cotidiano. Desaparición, por tanto, de una figura especial y noble, de múltiples saberes y de grandes dotes humanitarias, constituyendo la principal figura de la sociedad tradicional montañesa, y la que mejor representaba las dos fases que la han caracterizado, que han llegado a sintetizar y delimitar al hombre en su conjunto: el nomadismo y el sedentarismo.

sábado, 3 de mayo de 2014

Pastores, trashumancia y Pirineos - 5


Y de este modo, a lo largo de la primera quincena de noviembre comenzaba ese largo itinerar, esa trashumancia que en torno a una semana y media y bajo una estricta estructuración jerárquica de la “cabañera”, desembocaba en las tierras preferidas y contratadas para esta destacada fase pastoril, la más larga de todo e! ciclo. “Cabañera” y trasiego en el que por norma general iban siete u ocho pastores, más “mayoral” y “repatán”. El “mayoral” era e! más antiguo y el que más experiencia tenía (el de mayor cultura; que supiera hacer números), y el encargado de decir dónde y qué se cenaba, de hacer «estremas» (hacer tiempo para cenar o comer o para descansar un día), y de pagar los pasos. El “repatán” era el ayudante del anterior. Así se sucedían los caminos, los montes, los ríos,... los días, hasta que se llegaba al lugar de destino, debiendo satisfacer los obligados ritos de paso e, igualmente, el de estancia en los pastos de la “tierra baja”, descendiendo para ello por los ejes que solían marcar los mesones. De esta forma, mientras la montaña se sumía en el letargo invernal y quedaba despoblada de tiones, había que ir en busca de los últimos resquicios de vida a Tierra Baja".
Trashumancia que posibilitaba, asimismo, el intercambio cultural entre los lugares de contacto, entre el llano y la montaña, llegando incluso a establecerse, una economía agropecuaria o ganadera entre la gente de la tierra baja y de la montaña, de la cual se beneficiaban mutuamente por medio de la trashumancia o éxodo de los rebaños de ganado lanar, en el intercambio de los pastos..
Trajín e itinerancia de un tugar a otro ya prácticamente desaparecido por efecto de diversas causas, entre las que influyen considerablemente el cambio sufrido en la ganadería de montaña, la moderna y extendida estabulación y los medios de transporte utilizados por norma general en el traslado de! ganado, habiéndose perdido, a! igual que el resto de las fases, el hito , quizás, más destacado del ciclo pastoril , aquel que alejaba más tiempo fuera de casa a los pastores y a las reses, aquel que mayor influencia y elementos aportaba en los lugares que pasaba y que asimismo recibía de los mismos, aquel que mejor sintetiza y caracteriza el mundo de lo pastoril y sus diversas, varias y ricas manifestaciones. Trashumancia ya sólo conservada y revivida en algunos puntos pirenaicos, como pueden ser los pastores del pueblo de Fanlo,  quienes se acercan hasta los montes  y paridera  de Torrecilla de Valmadrid, en las inmediaciones do Zaragoza.