lunes, 9 de diciembre de 2019

El discurrir y el discurso de las vías pecuarias - 6

Institucionalización de la vías pecuarias - 2




De esta forma, se configuró un trazado que atraviesa cuarenta provincias españolas y constituye una red quince veces más extensa que la red ferroviaria.
El devenir de estas vías, en tanto que rutas de enlace entre zonas complementarias de aprovechamiento alternativo, ha estado siempre supeditado a su uso pastoril, fiel reflejo de las vicisitudes de la cabaña ganadera, cuya evolución pormenorizada en el periodo contemporáneo se hace preciso analizar para entender su situación.
Nunca, ni siquiera durante los siglos de mayor pujanza y protección regia, se desenvolvieron pacíficamente los intereses de la ganadería trashumante, de suyo habitualmente conflictivos (disputas sobre jurisdicciones, arrendamiento y tasa de yerbas, acotamiento de heredades rústicas, aprovechamiento de terrenos baldíos y comunes, impuestos de tránsito, servidumbres pecuarias, etc.), e incluso en los estertores de la monarquía absoluta, al tiempo que la correlación de fuerzas enfrentadas comienza a inclinarse a favor de las cabañas estantes y de los labradores, terminará por cuestionarse desde el propio poder el apoyo a la trashumancia en régimen de privilegio: la supresión del cargo de “Alcalde mayor entregador de mestas y cañadas” del Honrado Concejo en Castilla, en 1796, y la abolición de las “corporaciones de mestas” en Navarra, en 1817, constituyen pruebas fehacientes de este ocaso.
Pero será, sin embargo, a partir de los presupuestos ideológicos de las Cortes de Cádiz de 1812, de su azaroso pero inevitable avance, cuando (modificado o proscrito el entramado institucional anteriormente vigente) se presuman radicalmente incompatibles las ancestrales corporaciones ganaderas con los principios del constitucionalismo liberal.
No se crea, sin embargo, que la oposición del liberalismo a la agremiación ganadera tradicional (exclusivista, jurisdiccional y privilegiada) llevaba consigo su incompatibilidad con el ejercicio de la actividad pecuaria itinerante. Muy por el contrario, las disposiciones dictadas por las Cortes durante los dos primeros periodos constitucionales de 1812 y 1820-23 son respetuosas con los derechos, condescendientes con los intereses e, incluso, protectoras de los peculiares usos y costumbres de la trashumancia.
Así pues, aunque por Decreto de 8 de junio de 1813 se declaran cerradas o acotadas a perpetuidad todas las heredades rústicas particulares, se dice “sin perjuicio de las cañadas, abrevaderos, travesías y servidumbres” (artículo primero).

martes, 12 de noviembre de 2019

El discurrir y el discurso de las vía pecuarias - 5

Institucionalización  de las vías pecuarias - 1 




La primera referencia escrita sobre la existencia de las vías pecuarias se remonta a los siglos VI y VII, en que el Fuero Juzgo incluía en sus disposiciones el tránsito de los ganados por los caminos y sus derechos de pastoreo.
En concordancia con ello se promulgaron preceptos similares en el Fuero Real y en las Siete Partidas. Es Alfonso X “el Sabio”, en 1273, quien confiere al Honrado Concejo de la Mesta la tutela y defensa de las vías pecuarias.
La trashumancia se convierte así en un elemento crucial de gran importancia económica y social, que decaerá paulatinamente hasta la disolución de la Mesta en 1836. Generalmente se atribuye a La Mesta la mayor responsabilidad en el origen y defensa de la red de vías pecuarias. Según señalan Sáenz Ridruejo (1986) al referirse al Honrado Concejo “nada semejante hubo en el mundo bajomedieval..., y una de las muchas consecuencias de tal singular fenómeno fue la gestación de una red de caminos específicos de la que aún se conservan más de 100.000 kms.”. Sin embargo, teniendo en cuenta que la actividad de tan autóctona y poderosa organización de ganaderos se limitó en su origen a los territorios peninsulares de la Corona de Castilla, y en la práctica sólo a una parte de ellos donde el negocio lanero tenía relevancia, es fácil deducir que no debió ser esa la única razón por la que surge y se estructura un entramado de caminos pastoriles que rebasa ampliamente el antiguo espacio económico de Castilla, sino razones más básicas relacionadas con las características mismas del territorio peninsular, la disposición de sus principales cordilleras, la amplia representación del clima mediterráneo con un limitante verano seco que agota la producción en las dehesas y el carácter climático continental de la mitad norte no atlántica, con inviernos largos y rigurosos que impiden el aprovechamiento durante un tiempo superior a cinco meses de la producción de los puertos de montaña.
Este conjunto de causas, acotando las alternativas para otros tipos de explotación, están en el origen de una red de cañadas que hacía posible el uso complementario de los pastos. Precisamente en territorios de la Corona de Aragón ajenos a la influencia de la Mesta, la red de vías pecuarias alcanzó también una considerable representación, incluso más densa que la correspondiente de Castilla.
La ganadería mesteña movilizaba cada primavera y otoño entre dos y cuatro millones de cabezas de ganado, empujados por las condiciones climatológicas. En verano se dirigían desde los llanos a las montañas, a los agostaderos, en busca de hierbas verdes con que alimentar a las reses. Por el contrario, el frío invierno les obligaba a emprender rumbo hacia el sur, a los invernaderos de Andalucía, Extremadura y sur de Castilla.

jueves, 31 de octubre de 2019

El discurrir y discurso de las vías pecuarias - 4



Foto: Hoyos (Cáceres) (Santiago Bayon Vera) 

Factores condicionantes de la trashumancia en la Península Ibérica.

Este tipo de desplazamientos ganaderos era ya común en el mundo antiguo, dándose con gran frecuencia en la cuenca mediterránea donde alcanzó su máximo nivel de desarrollo en la Península Ibérica.
La climatología y la orografía de la Europa mediterránea fueron, según mantienen numerosos autores, los condicionantes principales que convirtieron a la Península Ibérica en el escenario de la primigenia coincidencia itinerante entre hombres y animales. Hipótesis sustentada, entre otros factores, por los datos que atestiguan una práctica similar en otras regiones del mundo clásico mediterráneo, como la Hélade, la Península Itálica y algunas regiones de la Galia y Dalmacia.
Dos factores fueron responsables de este desarrollo en la Península Ibérica:
-          La presencia de grandes mesetas, excesivamente frías en invierno y calurosas en verano separando en unos 700 Km., las montañas del norte, de las áreas de invernada en el sur, lo que obliga a realizar desplazamientos a lo largo de grandes distancias.
-          La combinación de gradientes latitudinales y altitudinales de manera que pueden llevarse a cabo desplazamientos tanto de tipo norte - sur como entre zonas bajas y elevadas.
Como resultado de dichos condicionantes se desarrolló un complejo entramado territorial y social en el que las vías pecuarias constituían el principal elemento canalizador.
Cubriendo grandes áreas de la Península y jerarquizadas por categorías, las vías pecuarias constituyen la más extensa red de vías de comunicación no férreas de la  Comunidad  Europea  con  una  longitud total de 125.000 Km. Las principales rutas o “Cañadas Reales” tienen unos 75 metros de anchura (90 varas castellanas).
Esta inusual anchura es debida, no tanto a la necesidad de canalizar el paso de millones de animales como al hecho de que el camino tenía que proveer suficiente pasto para el ganado durante viajes de cuatro o cinco semanas a través de la Península.
En estos viajes, el ganado y los pastores eran acompañados por animales carroñeros y predadores tales como buitres y lobos. Una interesante flora de plantas herbáceas se fue desarrollando en el seno de las cañadas, actuando como soportes de biodiversidad entre hábitats separados geográficamente.
Aún se conserva prácticamente un ochenta por ciento de toda la red primaria de vías pecuarias y buena parte de la secundaria.

martes, 1 de octubre de 2019

El discurrir y discurso de las vías pecuarias - 3



Foto: San Muñoz (Salamanca) (Santiago Bayon Vera) 

Raíces históricas de la trashumancia: orígenes de las vías pecuarias  
La trashumancia es el movimiento estacional de ganado siguiendo rutas regulares establecidas (vías pecuarias o, simplemente, cañadas). Esta práctica permite el aprovechamiento óptimo de diferentes subsistemas, complementarios estacionalmente, explotando al máximo los pastos que crecen de forma natural a lo largo del o
Desde que el hombre se hizo pastor trashumante en la más remota antigüedad, la necesidad de trasladar el ganado de los pastos de verano a los de invierno determinó la aparición de unos itinerarios que, aprovechando los pasos más practicables (puertos de montaña, vados de ríos, etcétera), fueron tejiendo siglo tras siglo una compleja red de comunicaciones en la Península Ibérica, las vías pecuarias, cuyo uso para estos fines, todavía se conserva.
Los orígenes de la trashumancia ibérica podría rastrearse hasta hace más de 15.000 años, en los finales del Paleolítico. Hasta entonces, el suroeste ibérico - Extremadura, Andalucía Occidental y el Algarve portugués - permaneció como la única porción europea a salvo de los hielos que recubrían el resto del continente.
Ante la irrupción de unos estiajes cada vez más prolongados, la fauna comenzó a efectuar desplazamientos estacionales que los fueron alejando cada año un poco más al norte.
Este viaje faunístico arrastraba asimismo a los clanes cazadores de Homo sapiens, cuando estos se tornaron ganaderos, aquellas atávicas rutas migratorias cinegéticas pasaron a utilizarse, del mismo modo, para sus animales domesticados
En esta transición, el elemento auxiliar del pastor, absolutamente indispensable, fue el perro. El perro salvaje vivía en manadas, se reunía alrededor de los campamentos del hombre paleolítico cuando se lanzaba a una fase de caza. Pero una vez saciado su apetito con los despojos abundantes dejados por los cazadores, el perro acompañó a estos en sus desplazamientos, desplazamientos y hubo un momento en que durante la fase persecutoria el perro adelantó al hombre. Así nació el perro cazador.
La otra labor primera del perro es la custodia, la guarda del ganado que, una vez cautivo, se dejaba cercado para que se reprodujera.

martes, 17 de septiembre de 2019

El discurrir y el discurso de las vías pecuarias - 2

Foto: Los Campos (Soria) (Santiago Bayon Vera) 

TIPOLOGÍAS DE LAS VÍAS PECUARIAS
Las vías pecuarias están clasificadas en cuatro categorías, según su anchura.
CAÑADAS: hasta 75 metros de anchura (90 varas castellanas).
CORDELES: hasta 37,5 metros de anchura.
VEREDAS: hasta 20 metros de anchura.
COLADAS: cualquier vía pecuaria de menor anchura que las anteriores.
La red de vías pecuarias no se extiende sobre todas las regiones españolas, sino que está restringida a aquellas zonas donde las condiciones climáticas impiden la explotación de los pastos durante todo el año. Por lo tanto, en Galicia y a lo largo de la Cornisa Cantábrica, no existen vías pecuarias.
En el resto de España, las vías pecuarias reciben distintos nombres. En Aragón se conocen como cabañeras, mientras que en Cataluña se llaman carreradas. En Andalucía son veredas de la carne y en Castilla, aparte del nombre genérico de cañadas, se denominan también galianas, cordones, cuerdas y cabañiles.
La longitud total de las vías pecuarias españolas es de 125.000 kilómetros, (el trazado del ferrocarril tiene unos 15.000) y ocupan una superficie de 425.000 hectáreas, equivalente a la provincia de Pontevedra, lo que representa el 1% del territorio nacional.

jueves, 4 de julio de 2019

El discurrir y el discurso de las vías pecuarias-1




Foto :Requejo (Zamora) (Santiago Bayon Vera) 

La gran red de las vías pecuarias españolas constituye un extenso, rico y diverso entramado que serpentea de Norte a Sur por el territorio de la Península. Los pastores, conduciendo sus rebaños, en primavera se desplazaban por cañadas, cordeles, cabañeras y veredas, hacia los pastos de verano o agostaderos, en las sierras norteñas, regresando en otoño hacia el Sur, en busca de invernaderos.
La decadencia de la ganadería, la disolución de La Mesta, la aparición del ferrocarril primero y del automóvil después, la profunda modificación de los usos tradicionales debido a los modelos de desarrollo potenciados en nuestro país a partir de los años sesenta, entre otros, han sido factores determinantes del deterioro galopante de esta reliquia histórica que, conservada durante muchos siglos, hoy está gravemente amenazada.
La salvaguarda de la red de vías pecuarias pasa necesariamente por la aplicación de la Ley de Vías Pecuarias aprobada por el Consejo de Ministros en 1995, acordada básicamente con los gobiernos autónomos y las entidades locales, y redactada con criterios conservacionistas que contemplan la reconstrucción y la reutilización de la red, mediante la definición de nuevos usos, compatibles con los prioritarios de facilitar y potenciar el tránsito ganadero y las comunicaciones agrarias, pero que también responden a las actuales necesidades que reclaman los ciudadanos.
El gran interés y preocupación que vienen de- mostrando por las vías pecuarias y su futuro los investigadores y especialistas, la presión de las asociaciones ecologistas y de defensa del patrimonio, así como la receptividad de los responsables de las instituciones, tanto del Estado, autonómicas y locales, como de las europeas, nos hacen concebir esperanzas de que la demanda de tantos estamentos genere en breve el marco legal que, respaldado por una decidida voluntad política de hacerlo cumplir y potenciado por una movilización social activa, ponga en valor este patrimonio único que estamos obligados a conservar para uso y disfrute de las generaciones venideras.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Haciendo historia - 11


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Fotos: Ganaderia Sorrosal Mediana de Aragon (Zaragoza) (Santiago Bayón Vera) 

Ahora bien, aunque los trashumantes serranos necesiten de los extremos para cerrar su ciclo económico, no pueden evitar que la gente de los valles desconfíe de ellos. Las moradas montuosas, de suelos pobres, naturaleza salvaje y culturas arcaicas, serán vistas por las poblaciones de las planicies como un mundo adusto y marginal a las civilizaciones. Es por eso que los guardianes de la ortodoxia situarán en las alturas inhóspitas los reinos diabólicos del hechizo y la brujería, la superstición y el aquelarre, los miedos reflejados de los intelectuales de las ciudades. Y las montañas sólo perderán esta condiciónCuadro de texto: P E C U A R I A S de monstruosas en el siglo XIX, cuando los románticos las conviertan en “templos  de la naturaleza”, los geólogos las utilicen para leer la historia de la tierra y pintores y novelistas del realismo se recreen en su majestuosidad. Pero también cuando se inicie la ruina ecológica de las mismas de la mano de la minería y la deforestación, las obras públicas y la contaminación.


Cuadro de texto: V I A SEntretanto, el folklore primitivo de las culturas montaraces se puebla de monstruos y liturgias paganas, sobre todo cuando tanto reformados luteranos y calvinistas como católicos tridentinos desaten la caza de brujas y se lancen a la cruzada de cristianizar los márgenes. A despecho de la devoción religiosa que siempre tuvieron los mesteños. La respuesta es un aferrarse a las libertades montañesas, con cuya barrera tropiezan el orden político y social de las tierras llanas, hasta convertir a aquéllas en un mito literario, por donde transitarán los arquetipos del buen bandido, el anacoreta, el perseguido por la ley, el milenarista y, ya en nuestros días, el guerrillero y el ecologista. La huida de la civilización se dirige a los desiertos, las islas y los bosques incontaminados. Como sentenciaba el viajero ilustrado: “Los lugares más escarpados han sido siempre el asilo de la libertad”.

Cuadro de texto: N A C I O N A  LCuadro de texto: D EPor otra parte, fruto de las construcciones mentales, el mundo de la ganadería presenta referentes sociales, religiosos y literarios. El pastor como grupo socioprofesional, diferenciado del propietario ganadero y de los oficios complementarios a la trashumancia, es portador de una cultura privativa en la que plasma su vida empírica y naturalista que va del conocimiento  astronómico al geográfico, del relato oral a las artes decorativas, y donde tienen cabida los elementos simbólicos y los prodigios maravillosos.