Fotos : Santiago Bayón Vera
Nuevas funciones y
argumentos de prestigio para red española de vías pecuarias







No
es desdeñable el papel que las vías pecuarias pueden jugar en la ordenación del territorio.
Con independencia de la base física y ecológica ancestral que fundamenta el
origen de la red de vías pecuarias, la jerarquía y conexión entre áreas complementarias
establecida por el juego entre vías locales y grandes cañadas, ofrece para los
ciudadanos actuales , desvinculados en
general de los recursos y su origen, amplias posibilidades para estimular un
conocimiento cercano del territorio, la complementariedad entre distintas zonas
y el sentido de pertenencia a sistemas culturales y ecológicos que funcionaban de forma muy coordinada. Desde un punto de
vista ecológico la cañadas contribuyen a la conectividad territorial, propician flujos pausados en materiales y propágulos
en el territorio. Podría decirse que facilitan la subida hacia el norte,
o hacia las montañas, de condiciones esteparias ,pastizales abiertos con su
biodiversidad y hábitats asociados, mientras que en las condiciones
mediterráneas, en particular las del occidente ibérico, han contribuido a
mantener sistemas sabanoides, dehesas, que hacen muy compatible conservación de
la naturaleza y producción.

Foto Arevalo de la Sierra (Soria) (Santiago Bayon Vera)


Interesa
asimismo resaltar el interés que el trazado de las cañadas tiene en si mismo.
Hemos comentado algunas pautas generales sobre su relación con el relieve. A
escalas más concretas las cañadas tienen también respuestas originales, poco conocidas. Por
ejemplo abordan los accidentes geográficos de distinta forma a la que siguen
los caminos para uso humano. En el caso de la cañada el descenso a un valle que
interfiere de forma transversal y el posterior ascenso, se realiza por la
“varga”, la línea de mayor pendiente.

Las
cañadas son también reserva de saberes adaptados (Rodríguez Pascual), razas
ganaderas (Sánchez Belda) y formas de uso. Algunas servían cumplían servicios
de accesos las ferias ganaderas, de gran importancia, difícilmente
sustituibles, como elementos de cohesión y referencia a escala comarcal.
Foto : Arevalo de la Sierra (Santiago Bayón Vera)


Considerando la variedad de
razones que confluyen en torno a la conservación de las vías pecuarias, podemos
afirmar que el principal interés de la red no es sólo, ni principalmente, su
concreción física, un conjunto de pasillos en el territorio, sino más bien el
conjunto de significados y
funciones menos perceptibles asociados a ella. Más allá de los aspectos
físico/ecológicos, la red española de vías pecuarias representa una respuesta
tecnológica antigua, de origen medieval, actualizada en la edad moderna, basada
en la utilización de elementos naturales (pastos distantes, paisajes arbolados,
ganado selecto, razas variadas, antiguas trochas de herbívoros) como base
eficaz para el aprovechamiento sostenible de recursos escasos. El éxito radica
en que uno de sus productos relevantes ha adquirido proyección mundial: la lana
fina y las ovejas merinas, base de la riqueza en variadas zonas del mundo. La
red de vías pecuarias arrastra consigo
un elenco de elementos culturales (saberes, folklore, gastronomía,
construcciones, el propio trazado de las cañadas) e incluye dentro de su unidad
básica una amplia variedad de situaciones
y tipos. Pensamos que estos argumentos, sin olvidar su representatividad
respecto a una práctica, el pastoralismo,
que en muchos países tiene aún notable e insustituible vigencia productiva-
podrían servir de hilo conductor para
respaldar la presentación a UNESCO de la red española de vías pecuarias para
ser reconocida bajo la figura de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.