miércoles, 29 de enero de 2014

Pastores, trashumancia y Pirineos - 1





El pastoreo, o la práctica de la ganadería, han ido unidos muy estrechamente al desarrollo del hombre desde sus primeras etapas, desde los primeros estadios de su evolución.  A partir de esos primeros instantes, se fue generalizando este fenómeno que, con e! paso del tiempo y   con la adquisición de experiencias, posibilitó el asentamiento y desarrollo de una serie de pautas y de formas necesarias para su realización, influyendo asimismo su práctica y sus ciclos en el común itinerar de la vida de los pueblos, en cada una de las manifestaciones llevadas a cabo diaria y cotidianamente por el resto de los pobladores ,véanse, a este respecto, la acomodación de la agricultura o la celebración de las fiestas.
Como en cualquier área montañosa, en el Pirineo se basaba , o se centraba,  la vida y la obtención de los necesarios y diarios recursos económicos en la ganadería, en el pastoreo y en su continuo trajín en busca de unas tierras y de unos pastos para la «cabaña» o rebaño. Todo estaba en función de su realización y de sus fases o etapas más importantes, desarrollándose el resto de las actividades -domésticas, agrícolas, festivas,  dependiendo de las distintas fases que conllevaba el pastoreo, invierno/verano, trashumancia/estancia alpina; otoño y primavera, en tos alrededores del lugar o, como ellos mismos decían, por los «bajantes»-. Todo un mundo adecuado a unas necesidades, y a la continuación de la vida tras la obtención de los escasos e invariados productos ofrecidos por el medio natural, que se sentía y del que se oía hablar desde el mismo momento de nacimiento de los herederos, desde los primeros instantes de la infancia, constituyendo asimismo un a modo de rito iniciatico para aquellos más pequeños que, con el transcurso del tiempo, y no tardando mucho, ya que se empezaba a marchar con la «cabañera» apenas pasados los primeros diez años, serán los encargados de seguir llevando a cabo este peculiar y característico faenar, serán los protagonistas de conservar, perpetuar y transmitir la esencia y el ser del pastoreo como actividad, y del pastor como persona y oficio.