FotoS.: Torrebarri (León) (Santiago Bayón Vera)
La repercusión de la red de vías pecuarias en la conservación de la naturaleza difiere entre los distintos territorios, depende de su densidad y de los objetivos de conservación planteados en cada caso. Los comentarios que exponemos se basan principalmente en las cañadas reales e interpretan el significado ecológico de su trazado como una estructura que responde a su utilización por herbívoros pastadotes, heredera en muchos de sus tramos, por la lógica de su trazado, de antiguas trochas migratorias preexistentes en el territorio.
Su
imbricación en áreas montaraces. Periferias
de los municipios y despoblados
Las
razones subyacentes al recorrido de las trochas pecuarias resultan de un compromiso
entre requisitos relacionados con el medio físico, los ritmos fisiológicos y de
conducta de los animales y la evitación en lo posible de las mejores tierras agrícolas.
Perseguían en definitiva asegurar el sustento,
arribando a descansaderos, balsas de agua,
pastos amplios, pero interfiriendo en la menor medida posible con usos más productivos.
Las
cañadas reales tienen una altitud media por encima de los 600 m y algunas de ellas
(como la Cañada Leonesa Oriental) por encima de los 800 m. En su aproximación a
las montañas, las cañadas sitúan su recorrido bien en la parte superior de lomas
amplias
, los
llamados “pandos” o lomadas en León, o bien
por los páramos que separan valles fluviales bien definidos. Discurren a lo largo
de toda la longitud de estas “tierras altas”
interfluviales y evitan los fondos de valle y las vegas. ¿Puede esta tendencia de las cañadas tener relación con la mayor visibilidad
y protección respecto al ataque de los depredadores?

Ya
en la montaña cuando la cañada se acerca a los puertos, el terreno cultivable o apto para prados de siega es escaso y confinado
al fondo de los valles y zonas bajas de suave
pendiente. En estos casos la cañada suele adaptarse a una de las laderas, la más
soleada y despejada de vegetación, a pesar
de que en ciertos tramos presente una pen- diente muy inclinada
Estos
diseños del recorrido contrastan con lo que
sucede en las zonas de menor altitud y clima más cálido. La cañada reclama en este
caso valles abiertos y vaguadas húme
das,
con frecuencia en zonas de surgencia de acuíferos. La selección se debe a la existencia
de pastos majadeados por las ovejas, así como descansaderos amplios favorecidos
por la sombra de alamedas, saucedas o tarayales. El ajuste de la cañada a estos
cauces de suelos pesados, a veces salinos, evita su interacción con las tierras
de labor que en estas zonas predominan en
los interfluvios.







