viernes, 22 de diciembre de 2017

Haciendo historia - 6



Cuadro de texto: TCuadro de texto: RCuadro de texto: AAhora bien, más que abundar en la vigencia de unas leyes pastoriles durante al menos nueves siglos, en vez de cuantificar los rompimientos de vías pecuarias fruto de la rivalidad entre agricultores y ganaderos, nos parece más oportuno exponer una serie de características definidoras de las cañadas reales, a saber:

Fotos. Cespedosa de Tormes (Salamanca) (Santiago Bayon Vera) 

Cuadro de texto: ICuadro de texto: ACuadro de texto: SCuadro de texto: MCuadro de texto: ACuadro de texto: GCuadro de texto: ICuadro de texto: S1) La red de cañadas, cordeles y veredas forma una densa retícula viaria que dibuja una auténtica tela de araña sobre el terreno. La cifra teórica de 125.000 km debe ser revisada, pues fue hecha a base de equidistancias sobre el mapa,  por lo que deberíamos fijar definitivamente  la longitud y anchura de las cañadas actuales; labor en la que está trabajando el citado  Servicio de Vías Pecuarias,  ahora  dependiente  del Ministerio de Medio Ambiente. En este sentido, siempre hemos conocido de forma parcial el itinerario de las cañadas:  desde  el siglo XV a través de los Libros de Apeos que laboraban  los Alcaldes Entregadores de Mesta, dando cuenta de los rompimientos que en las vías efectuaban los campesinos; en el siglo XIX, mediante  las “descripciones  de cañadas” que efectúan los Visitadores Extraordinarios de la Asociación de Ganaderos del Reino; en el siglo XX, por medio de la cartografía de geógrafos de la Universidad y de funcionarios de los Ministerios de los que han ido dependiendo los caminos pastoriles; en fin, hasta no hace mucho por la memoria oral de los trashumantes que todavía hicieron a pie el recorrido o a tramos combinados con camión y ferrocarril. Luego, ha llegado el momento de acabar con este conocimiento parcial, para saber en términos numéricos el estado real de nuestra red viaria.
Cuadro de texto: FCuadro de texto: ECuadro de texto: RCuadro de texto: ECuadro de texto: NCuadro de texto: C2) Es un tópico la creencia en que se ha mantenido la anchura legal de cañadas, cordeles y veredas a lo largo de los siglos. Es más, quizás nunca hubo una cañada que tuviese noventa varas desde el inicio al final. Y ello por tres razones: una, que la orografía obligaba a estrechar o ensanchar los caminos, adaptándose la marcha del rebaño a la misma; la segunda es que en las cabeceras y los extremos la cañada se ensancha en forma de embudo, en unas para que converjan las diferentes cuadrillas y en los otros para que se expandan por las dehesas, y; la tercera razón estriba en que las vías pecuarias son vasos comunicantes, así que las cañadas castellanas enlazan con las rutas de los vaqueiros de alzada asturianos, las extremeñas con las portuguesas, las navarras y catalanas con el Pirineo francés, etc. Esto dificulta su representación cartográfica porque empasta los mapas.
Cuadro de texto: CCuadro de texto: OCuadro de texto: N3) La cartografía de las vías pecuarias tiene dos vertientes: una corresponde a la cultura académica y la otra a la cultura  popular. La primera,  que es la que se plasma en mapas físicos, realiza una abstracción de la red viaria, representando sólo las nueve grandes cañadas reales, a saber: de La Vizana o de La Plata, Leonesa Occidental,  Leonesa Oriental, Segoviana, Soriana occidental, Soriana oriental, Riojana, Conquense y del Reino de Valencia. Pero esto no es más que una convención que utilizamos los estudiososCuadro de texto: P E C U A R I A S, como yo mismo he realizado en mis libros, y los peritos agrícolas de las instituciones  oficiales, a sabiendas  de que la realidad  viaria es mucho  más compleja.  La segunda cartografía, que es la que se plasma en mapas mentales, lleva a cabo una descripción detallada de las marchas trashumantes que guarda en su memoria el pastor. La solución para que ambas cartografías se complementen  sería la elaboración de un atlas histórico de cañadas utilizando fuentes eruditas y populares.
Cuadro de texto: V I A S4) Las cañadas se diferencian  de carreteras y  vías férreas por su aparente falta de racionalidad, puesto que cortan el territorio peninsular a despecho de las dificultades orográficas, obedeciendo a una lógica pastoril que busca las yerbas para el rebaño y elude las poblaciones ávidas de grabar fiscalmente la actividad trashumante. De resulta, no discurren por los parajes de tránsito más cómodo, sino que atajan ríos y montañas, marchan por pendientes y cumbres más que por valles y llanuras. De esta forma, habilitan pastos frescos para las reses, acortan el tiempo de marcha, reducen los roces con los agricultores y se mueven en el filo de navaja de la divisoria entre términos municipales.

Cuadro de texto: N A C I O N A  LCuadro de texto: D E5) Los nombres de las cañadas varían por tramos y obedecen a una toponimia elaborada por los lugareños. La denominación  genérica de los viales que utilizamos los técnicos no invalida la toponimia local. Las especulaciones y abstracciones cartográficas se transforman si bajamos a la realidad vial a pie de cañada. Luego, en futuras cartografías, sería deseable reflejar tanto la nomenclatura oficial como la toponimia real, que como la propia cañada se irá modificando merced a los procesos de humanización del paisaje, las coyunturas económicas, los cambios políticos y las transformaciones sociales.
Fotos: Santiago Bayon Vera 




sábado, 18 de noviembre de 2017

Haciendo historia - 5

LAS VÍAS PECUARIAS

Foto Cañada Real de Mostrencas , Cabezas del Villar (Avila) Vuelo FEPMA 
Cuadro de texto: C  O N G R E S  O

Si los barcos que portan las sacas de lana en sus bodegas navegan por aguas familiares, si los trenes de carretas y las hileras de mulas se mueven por caminos ibéricos, las cabañas lo hacen por una densa red de vías pecuarias. Los desplazamientos entre zonas de pastos complementarios  se realizaban en la Europa mediterránea y en la América hispana a través de unas rutas pecuarias específicas que variarán en función de las circunstancias políticas, bélicas, climáticas y mercantiles. Y es que la ganadería móvil necesita siempre de una infraestructura viaria.
El mismo concepto recibe diferentes nombres según los países: tratturi, subdivididos en tratturelli e braci en Italia, cabañeras en Aragón, azadores reales en Valencia, carreradas en Cataluña, carraires en Provenza, caminhos en Portugal y, en fin, cañadas reales en Castilla y León.
Cuadro de texto: A C T A SCuadro de texto: D  E LCuadro de texto: ILas cañadas reales castellanas son definidas por las leyes mesteñas como “el espacio entre dos tierras cultivadas”.  Estas “cañadas” debían tener una anchura legal de 90 varas (75 metros),  y se subdividían  en bifurcaciones menores llamadas cordeles  de 45 varas (37 metros) y veredas de 25 varas (20 metros). A su vez, hay una gran multitud  de venillas camineras y coladas de enchufe que reciben numerosos nombres según la toponimia comarcana: ramales, tranvías, hatajos, galianas, cordones, cuerdas, coladas,  travesíos, etc. En suma, estamos ante todo un mallazo de vasos comunicantes,  en los que en muchas ocasiones el pastor decide por donde marchar en función de los albures climatológicos o del cambio del mercado de las yerbas.

Al evocar la historia de las cañadas, vemos que, en el caso de los territorios de la antigua Corona de Castilla, va unida a los avatares del gremio ganadero de la Mesta. De entrada el camino es un hecho natural que se convierte en artificial cuanto interviene la técnica de una cultura superior. En este sentido, en la actualidad, algunos naturalistas barajanCuadro de texto: LCuadro de texto: ECuadro de texto: S la idea del nacimiento de las vías pecuarias por las mismas sendas que abren los animales en busca de abrevaderos, por lo que las cañadas existirían desde la protohistoria. Y los arqueólogos de la última hornada han detectado intercambios pecuarios en las tribus ibéricas de la antigüedad, así como la reutilización pecuaria de sus hábitats, cuevas y abrigos, por romanos y godos. De hecho, el inicio de una reglamentación de los desplazamientos ganaderos y de sus rutas camineras se encuentra en el famoso código del Fuero Juzgo visigodo, la cual se interrumpió con la conquista musulmana y la implantación de una economía de guerra fronteriza. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Haciendo historia - 4

Fotos: Aldeacipreste (Salamanca) (Santiago Bayon Vera)

Cuadro de texto: CEste esquileo, tan importante para la merina trashumante como para la estante por la necesidad higiénica de descargar de sus lanas a los ganados con los calores del estío, se Cuadro de texto: P E C U A R I A Srealizaba en unos edificios ad hoc, llamados ranchos de esquileo , de donde  la palabra  pasará a América. Su ubicación sobre el terreno estaba conectada con lavaderos y secaderos para tratar la lana esquilada.
El transporte de las sacas laneras corría a cargo de recuas de acémilas o de carretas, pertenecientes  al  gremio  de la  Cabaña  Real  de Carreteros, instituido  por los  Reyes Católicos en 1497, después de la eficacia demostrada por las carretas durante la guerra de Granada. Y, aunque la corporación será suprimida como la Mesta en 1836,  algunas asociaciones carreteriles subsisten hasta la década de los 70 del siglo XIX, cuando  las desplaza el ferrocarril y poco a poco el camión.
Cuadro de texto: D ECuadro de texto: V I A SEl paso postrero consistía en la comercialización  en lonjas y manufacturas.  Las pilas de lanas se compraban  en las ferias por regatones mediante un sistema de adelantos. Sólo una pequeña parte se destinaba a la tejeduría interior, dedicada a la producción  de una pañería basta para consumo local, mientras que el grueso se exportaba a los mercados europeos, alimentando los textiles más delicados y de mayor calidad del mercado de lujo. Al punto que la lana merina será el único producto español que llegue a cotizarse en primera bolsa de valores del mundo moderno como fue la de Ámsterdam. De esta forma se cerraba el circuito de rentas de una cabaña merinera en la antigua Corona de Castilla.



jueves, 15 de junio de 2017

Haciendo historia - 3


Foto: Pedro Alvaro (Salamanca) (Santiago Bayon Vera) 

El ciclo de la ganadería trashumante
Cuadro de texto: ICuadro de texto: ACuadro de texto: SCuadro de texto: MCuadro de texto: ASi examinamos el organigrama de una explotación trashumante en Castilla, vemos que la unidad básica es la cabaña, nombre que designa tanto la vivienda pastoril como el conjunto de ganados y empleados que conforman una empresa pecuaria. El dueño de una cabaña tenía tres opciones: bien podía explotarla por sí mismo, aunando las condiciones de propietario y pastor; bien la podía arrendar a un tercero con arreglo a un régimen contractual parecido al que operaba en el proceso de asignación de la tierra (arrendamientos, aparcería, etc); o bien cedía la administración de la misma a un mayoral, que era un gestor empresarial del que dependían tanto el personal asalariado como los animales, y entre cuyas tareas estaba el arrendamiento  de pastos, el apalabramiento del esquileo, la intendencia  y la ropería.
Cuadro de texto: RCuadro de texto: ECuadro de texto: NCuadro de texto: CLa cabaña se dividía en rebaños, compuestos por mil cabezas ovinas cada uno, estando al cargo de cinco pastores a los que correspondía la custodia de doscientas cabezas,. Estos cuidadores recibirán diversos nombres según la jerarquía laboral y la toponimia comarcana, aunque los más comunes son los de rabadán, compañero, ayudador, sobrado y zagal. A su vez, los rebaños se subdividían en contingentes menores llamados hatos, manadas, pastorías o hatajos

Cuadro de texto: OCuadro de texto: NCuadro de texto: FCuadro de texto: EPara facilitar el pastoreo, en particular el trashumante,  se eximía a los pastores de la obligatoriedad del servicio militar, permitiéndoseles portar armas para protegerse contra alimañas y ladrones. También se apoyaba en los perros mastines, guardianes de la manada contra agresores externos, conductores  del rebaño por las cañadas. Estos canes hacían imaginarias en prevención del ataque del lobo, que, como se dirigía al cuello, procuraba paliarlo el dueño colocándoles las inconfundibles  carlancas. Los contratos de los pastores asalariados se ajustaban verbalmente en las fechas del esquileo y duraban de San Juan a San Juan.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Haciendo historia - 2



Si examinamos el atlas de los pueblos pastoriles del planeta, enseguida evidenciamos el arraigo secular  de la trashumancia  en las penínsulas europeas del Mare Nostrum, afrontadas al nomadismo  de las costas africanas. La migración trashumante,  basada en el aprovechamiento estacional de pastizales complementarios, modeló el paisaje agropecuario, curtió un tipo humano de vida cíclica en su trajinar entre “extremos”,  reportó riqueza  material  a las economías  preindustriales  y comportó  una trama de caminos pecuarios.
Cuadro de texto: C  O N G R E S  ODe resultas, en los países mediterráneos se crearon gremios que ampararon el ramo: la afamada   Mesta en la Corona de Castilla, la Casa de Ganaderos en la de Aragón, la Dogana de Foggia en el Mediodía italiano, y, de menor entidad, las de la Maremma, las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia, las sierras de Portugal, el mosaico de los Balcanes, los valacos de Rumania y los sarakatsani de Grecia. Esta geografía del pastoreo meridional enlazaba por el norte con la vida ganadera de tipo alpino y con los lapones septentrionales, mientras que por el sur lo hacía con el nomadismo  del desierto, por donde caminaban  las caravanas de camellos de los anatolios y las de dromedarios de los países arabobereberes. En suma, henos ante las señas de identidad  de los pueblos pastoriles de Europa, entre los que destaca por su importancia y longevidad nuestra trashumancia ibérica.
En este sentido, al adentrarnos en el ciclo trashumante de una sociedad pastoril como era la castellana, debemos clarificar sus modalidades ganaderas. Pues bien, desde la Alta Edad Media se acuñó el concepto de Cabaña Real de Castilla, quedando definida como el conjunto de todos los ganados del reino y sus dueños bajo el amparo del monarca en el uso de prerrogativas mayestáticas. 

Dentro de ella podemos distinguir una triple tipología pastoril:
1)    El pastoreo estante, el más común a todos los pueblos ganaderos del mundo, en el que el ganado no sale de sus suelos a herbajar a lo largo de todo el año. Está estrechamente unido a la labranza, que se beneficia del estiércol producido por los animales, quiénes además aportan elementos básicos a la economía autosuficiente campesina, como la carne, la leche, la lana, la osamenta, el cuero, etc. El labriego-pastor, puesto que así le podemos llamar, o bien mantiene a sus reses en los apriscos, o bien los hatos de cada uno de los vecinos se unen en una sola manada comunal que pasta en los baldíos del pueblo en régimen de mancomunidad.
2)    El pastoreo transterminante,  donde los rebaños traspasan, transterminan el  no jurisdiccional  de sus municipios  y pasan a utilizar dehesas de pueblos vecinos. Como en su caminar en pos de pastizales contiguos, siguen el curso de las riberas, estos ganaderos reciben el nombre de “riberiegos”.
3)    Cuadro de texto: LCuadro de texto: ECuadro de texto: SEl pastoreo trashumante  propiamente  dicho,  el de los grandes desplazamientos semianuales, donde las cabañas marchan a en otoño a invernar a las cálidas dehesas del Mediodía para regresar en primavera a agostar a los puertos frescos de las montañas del Septentrión interior.